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ley del desperdicio alimentario

Todo sobre la ley del desperdicio alimentario en España

La ley del desperdicio alimentario obliga a buena parte de las empresas de la cadena alimentaria a revisar cómo gestionan los excedentes que generan. Para supermercados, restaurantes, distribuidores o industrias, reducir las pérdidas ya no es únicamente una cuestión de sostenibilidad: también afecta al cumplimiento normativo, los costes y la operativa diaria.

La ley de prevención del desperdicio alimentario busca evitar que productos todavía aprovechables terminen convertidos en residuos y avanzar hacia un modelo de economía circular. Para conseguirlo, introduce obligaciones relacionadas con la prevención, la donación, la trazabilidad alimentaria y el aprovechamiento de los excedentes.

¿Qué se considera desperdicio alimentario?

Se considera desperdicio alimentario a cualquier alimento apto para el consumo humano que se desecha, descarta o tira en las etapas finales de la cadena alimentaria —como la distribución, la hostelería y los hogares—, sin importar si la causa es estética, comercial o por proximidad de caducidad.

Puede producirse durante la transformación, distribución, comercialización, restauración o consumo. Para cualquier negocio alimentario, identificar dónde se generan estos descartes permite reducir costes y establecer procedimientos que prolonguen el aprovechamiento de los productos sin comprometer la seguridad e higiene alimentaria.

¿Qué establece la nueva ley en España para reducir el desperdicio de alimentos?

La nueva ley del desperdicio alimentario establece que prevenir la aparición de excedentes debe ser siempre la primera opción. Cuando esto no resulte posible, las empresas tendrán que buscar el destino que permita un mayor aprovechamiento del alimento.

Esto supone un cambio especialmente relevante para el sector HORECA, los supermercados y la distribución. Ya no basta con gestionar correctamente un residuo después de generarlo: es necesario anticiparse mediante una mejor planificación de compras, almacenamiento, conservación y producción.

¿Cuáles son los objetivos de esta nueva ley del desperdicio alimentario?

La ley del desperdicio alimentario establece una jerarquía que las empresas deben tener en cuenta al gestionar sus excedentes:

  • Prevenir la generación de excedentes y, cuando sea posible, transformar alimentos no vendidos en otros productos destinados al consumo humano.
  • Donar o redistribuir alimentos que continúen siendo aptos para las personas.
  • Destinarlos a alimentación animal o fabricación de piensos, cuando proceda.
  • Aprovecharlos como subproductos para otras industrias.
  • Recurrir finalmente al reciclado, compostaje, digestión o valorización energética.

Aquí el envase deja de ser un simple accesorio y pasa a formar parte del servicio. Para platos preparados pueden utilizarse envases de aluminio, especialmente útiles cuando se necesita resistencia durante el transporte, o envases de plástico para alimentos, disponibles en distintos formatos según el tipo de elaboración. Para hamburguesas, bocadillos, fritos y otras preparaciones sólidas, los envases de cartón ofrecen una alternativa práctica y con una presentación cuidada.

También conviene pensar en el transporte exterior. Las bolsas de papel Kraft permiten entregar los recipientes de forma cómoda y ordenada, mientras que las bolsas ZIP pueden ser una buena opción para determinados alimentos compatibles con este sistema de cierre. Para productos secos, snacks, frutos secos u otras referencias similares, las bolsas Doypack facilitan la conservación y aportan una presentación profesional.

Ley desperdicio alimentario: ¿cuándo entra en vigor?

Las principales obligaciones empresariales del artículo 6 son aplicables desde el 2 de abril de 2026, un año después de la publicación de la Ley 1/2025 en el BOE.

Por eso, ante una búsqueda como la entrada en vigor de la Ley del desperdicio alimentario, las empresas deben tener claro que el periodo de adaptación ya ha finalizado. 

Los negocios afectados tienen que revisar sus procedimientos y comprobar que cumplen las medidas exigidas.

¿A quién se aplica la ley de desperdicio alimentario?

La normativa afecta a agentes de producción, transformación y distribución de alimentos, comercios, hostelería, restauración, entidades de redistribución de alimentos y administraciones públicas:

  • Sector primario: Agricultores, ganaderos y cooperativas agrarias.
  • Industria y distribución: Fábricas de alimentos, mayoristas, supermercados y pequeños comercios de alimentación.
  • Hostelería y restauración: Restaurantes, bares, hoteles, empresas de catering y comedores colectivos.
  • Tercer sector: Bancos de alimentos y organizaciones no gubernamentales que reciben excedentes.

Si la duda es quién está obligado a cumplir con la ley de desperdicio alimentario, hay que tener en cuenta que existen algunas excepciones. Entre ellas se encuentran las microempresas y determinados establecimientos de hasta 1.300 m² respecto a algunas de las obligaciones previstas.

Obligaciones para las empresas: Ley del desperdicio alimentario

Para supermercados, restaurantes y empresas alimentarias afectadas, las principales acciones son:

  • Aplicar la jerarquía de prioridades para gestionar los excedentes.
  • Crear un plan de prevención de pérdidas y desperdicio alimentario cuando corresponda.
  • Promover acuerdos de donación con organizaciones sociales y bancos de alimentos.
  • Mantener procedimientos adecuados de trazabilidad alimentaria.
  • Evitar prácticas que imposibiliten el posterior aprovechamiento de los productos.

Incumplir determinadas obligaciones puede dar lugar a sanciones y multas. No disponer del plan de prevención cuando resulta obligatorio constituye una infracción grave.

En hostelería, la ley obliga a informar al cliente de que puede llevarse la comida no consumida y facilitarla en recipientes reutilizables o fácilmente reciclables y aptos para el contacto alimentario, salvo excepciones como los bufés libres. 

Consulta la ley del desperdicio alimentario BOE

La referencia oficial es la Ley 1/2025, de 1 de abril, publicada en el Boletín Oficial del Estado el 2 de abril de 2025. Por tanto, quienes busquen información sobre la ley del desperdicio alimentario BOE deben acudir al texto oficial y comprobar además la normativa autonómica o sectorial que pueda resultar aplicable.

Adaptarse a la ley del desperdicio alimentario exige revisar procesos, pero también disponer de materiales adecuados. En IBP Uniuso ofrecemos a nuestros distribuidores profesionales soluciones de menaje, embalaje, envases y protección orientadas a hostelería, supermercados e industria alimentaria, con especial atención a la calidad, la higiene y los requisitos aplicables a los materiales destinados a entrar en contacto con alimentos.

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